Disparates: versión japonesa

Konnichiwa!

Ya he regresado de mis vacaciones en Japón. Si queréis ver las fotos que hice, podéis echarle un vistazo a la etiqueta #TraductoraenJapón en Twitter, donde fui colgado un resumen de mis vacaciones. Además, pronto habrá una crónica más detallada sobre mi viaje en el blog.

Sin embargo, lo que quiero enseñaros hoy son los disparates lingüísticos que me encontré en el país del sol naciente.

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Disparate núm. 12: la terrible maldición de llamarse Ana

¡Hola de nuevo!

Como ya sabéis hoy es el día de Santa Ana, ¿qué mejor manera de celebrarlo que con algo relacionado con mi nombre? Es por eso que os traigo este disparate.

Tal y como mencioné en una entrada sobre el idioma checo, sobre mí cae la terrible maldición de llamarme Ana, cuyo vocativo en checo es “Ano”. Creo que no hace falta explicar por qué odio que me llamen “Ano”. Por eso, les pido a los checos que me llamen “Anička” (o sea, “Anita”), cuyo vocativo es “Aničko”. Mucho mejor, ¿verdad? :P

Una vez superada esta maldición, no espera encontrarme de nuevo “Ano” en ningún sitio… Gran error, puesto que hay gente por ahí que va comentiendo esta clase de disparates. ¡Juzgad vosotros mismos!

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Disparate núm. 6: otro disparate culinario

Como ya dije en el anterior disparate culinario, los disparates acaban por asaltarte tarde o temprano, incluso en los momentos en los que quieres descansar un poco…

Me encontré este disparate mientras veía tranquilamente la película Sleepy Hollow de Tim Burton en la tele hace unas semanas, durante mis vacaciones en España. Tenía en mis manos una caja de patatas fritas y me dio por leer los ingredientes durante los anuncios… Gran error.

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